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Desapariciones y asesinatos: el drama de las mujeres indígenas en Minnesota



Una serie de crímenes en contra de mujeres de etnicidad nativoamericana ha consternado a una comunidad del norte de Minnesota en donde en meses recientes tres mujeres han sido asesinadas y dos desaparecieron. Todo en una suerte de olvido y abandono por parte de la policía y otras autoridades, de acuerdo a activistas citados por el periódico The Guardian.

En la localidad de Duluth, ubicada al norte de Minnesota, entre mayo y diciembre fueron asesinadas Lisa Isham, de 52 años, Dawn Reynold, de 44, y Rose Downwind, de 31. Además, dos mujeres fueron reportadas como desaparecidas en ese periodo, si bien una ya fue hallada. Y en la vecina Dakota del Norte otra mujer originaria de Minnesota, Edith Chávez, fue secuestrada y logró escapar no sin antes sufrir una experiencia traumática. Todas ellas son de etnicidad indígena norteamericana.

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Rose Downwind (centro), una joven nativoamericana que desapareció en Minnesota y cuyo cuerpo fue hallado muchas semanas después quemado y enterrado en un bosque. (Facebook/Justice for Rose Downwind!)

El nexo entre esas mujeres es que han sufrido cruda violencia doméstica pero también, según han denunciado organizaciones locales, podrían haber sido víctimas de trata de personas para fines sexuales, si bien la información disponible sobre sus casos no es necesariamente específica al respecto. Lo cierto es que las comunidades nativoamericanas serían de las más afectadas por este delito. The Guardian cita datos que indican que el 24% de las mujeres acusadas de practicar la prostitución en el norte de Minneapolis son nativoamericanas, si bien ese grupo sólo constituye el 2.2% de la población de la región.

Por ejemplo, Rosa Downwind murió en octubre de 2015 a manos de su propio exnovio, de acuerdo al periódico Star Tribune, luego de que él la empujó e hizo caer por unas escaleras de concreto cuando ella trató de tomar un video para documentar que el sujeto estaba violando una orden judicial que le prohibía hacer contacto con ella (había sido víctima de violencia doméstica).

Después, en un tétrico giro, el exnovio y otros dos individuos trataron de desaparecer el cuerpo de Downwind, quemándolo con gasolina y enterrándolo en una fosa en un bosque desolado. Pasaron muchas semanas sin que se supiera nada de ella e incluso se publicó una página en GofundMe para recolectar fondos para pagar un posible rescate. El cuerpo de la víctima fue encontrado cuando el exnovio se entregó a la policía y confesó. Downwind era madre de cinco hijos, y al menos tres de ellos tendrían como padre al hombre acusado de matarla.

En el caso de Lisa Isham, apuñalada en mayo de 2015 por un hombre con el que habría mantenido una relación de tipo sexual en el pasado, su cuerpo no fue hallado sino hasta dos semanas después de su asesinato, de acuerdo al portal local North Land News Center.

Y lo sucedido a Edith Chávez, si bien afortunadamente no condujo a su muerte, también es un signo de la extrema vulnerabilidad en la que se encuentran muchas mujeres nativoamericanas en Minnesota.