• STAFF

Abusos de primera… y de segunda


Bitácora del director PASCAL BELTRÁN DEL RÍO


Es lamentable que las organizaciones sociales que dicen defender a las mujeres contra la violencia de género hayan decidido permanecer calladas ante la agresión sexual que sufrió Rosa Margarita Ortiz Macías a bordo de un autobús de la línea ETN.

A veces pareciera que, como tantas agendas en este país, la de esos grupos ha sido tocada por la ideología y sólo son capaces de hablar por casos que son políticamente redituables.

Aparentemente, la historia de Ortiz Macías, de la que usted se enteró el martes por la noche en Excélsior Televisión y de la que me ocupé anteayer en este espacio, no cumple con el criterio de que la víctima sea pobre o que el victimario sea poderoso.

No sé si sea un reflejo de esa postura, pero leí en las redes sociales comentarios en el sentido de que los medios sólo nos ocupábamos de esa violación porque Ortiz Macías era una “mujer bien” y estaba casada con un “político priista”.

Además de la obvia discriminación que contienen esos mensajes, quienes los escribieron ni siquiera se tomaron la molestia de averiguar que su esposo, Adolfo Micalco Méndez –expresidente de la Junta de Coordinación Política del congreso local– hace rato renunció al PRI.

Una violación es una violación. Y parece que hay quienes no se dan cuenta de la gravedad de lo ocurrido en la autopista México-Querétaro.

La noche del 27 de mayo pasado, 12 días antes de que ocurriera el asalto al ETN, un autobús que transportaba a estudiantes de sexto grado de la escuela Kennedy, el colegio americano de la ciudad de Querétaro, fue víctima de una situación similar que pudo haber terminado en tragedia, de no ser por la valiente intervención de un profesor.

Los alumnos regresaban de un viaje a la Ciudad de México. A la altura del kilómetro 65, donde la autopista atraviesa Tepeji del Río, Hidalgo, su autobús, que estaba atrapado en el tránsito, fue abordado por un hombre armado, quien, después de despojar a los pasajeros de algunas pertenencias, hizo un disparo dentro de la unidad y pretendió llevarse a una de las estudiantes.

De acuerdo con información comentada por miembros de la comunidad de la escuela en un blog y mensajes de WhatsApp, el secuestro fue evitado por un maestro de matemáticas, apellidado Gale, quien ofreció al asaltante que se lo llevara a él en lugar de a la niña. Afortunadamente, el delincuente optó por bajar de la unidad y desaparecer.

Esto pasó, igual que la violación de Rosa Margarita, a menos de 70 kilómetros de la Ciudad de México, en una de las autopistas más transitadas del país, por la que pasan mercancías, pero también turistas.

Además de la inseguridad que padecen cientos de miles de mexicanos que usan diariamente la autopista México-Querétaro –que, hay que recordarlo, es de cuota–, la imagen que proyectan al extranjero este tipo de hechos es terrible.

¿Qué turista internacional va a animarse a conocer las ciudades coloniales de Santiago de Querétaro, San Luis Potosí y San Miguel de Allende si tiene que pasar por esa autopista?

El miércoles por la noche, Carlos González, mi compañero de Excélsior Televisión, visitó el lugar preciso donde, una semana antes, había sido asaltado el autobús de ETN, y encontró un embotellamiento y una vigilancia prácticamente nula.

Qué desgracia que estos hechos –especialmente la violación de una mujer– caigan en oídos sordos de los voceros de la corrección política y de autoridades insensibles a las consecuencias de dejar en la indefensión a quienes usan las vías de comunicación.

A lo mejor dentro de unos meses, cuando tengamos encima la elección de gobernador del Estado de México, unos y otros reaccionarán.

Los primeros, para denunciar que esa entidad es la número uno en violaciones en el país y los segundos, para montar un aparatoso operativo de seguridad como esos que sirven a fines mediáticos.*/


Periódico Poder Político 2020

Poder Político es una publicación de Editora del Sureste S.A.

Comentarios: periodicopoder_politico@hotmail.com