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Frentes Políticos Excelsior


28 de Junio de 2016

I. El flaco. Con su insípida marcha del domingo, Andrés Manuel López Obradorrecuerda que aprovecha movimientos sociales para beneficio propio. Al magisterio lo ha utilizado para beneficiarse políticamente. Si no es así, ¿por qué, entonces, desde el templete dedicó sólo cinco minutos para defender a sus maestros y 25 para promocionar su proyecto político? Lo cierto es que no le interesan las causas de los maestros. Todo lo hace por su obsesiva ambición por el poder. Los utiliza porque busca cómo volver a llenar plazas como en 2006. Esta vez, tuvo que quedarse en la glorieta a Colón, pues a pesar de llevar cientos de autobuses de acarreados, no podía llenar el Zócalo. Sus 17 mil participantes, de acuerdo con la SSP, no son ni la quinta parte de lo que reunió un día antes la marcha LGBTI. López Obrador pierde fuerza aunque lo niegue.

II. Puerta equivocada. El presidente Peña Nieto ha sido certero: la Reforma Educativa no está a discusión. Ya lo dijo el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, así como también el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Por ello, la aseveración del Ejecutivo lanza un doble mensaje a la disidencia magisterial y a sus aliados en el sentido de que dentro del gabinete hay unidad para hacerles saber a los líderes de la CNTE qué significa vivir en un Estado de derecho, porque si quieren impulsar la revisión de la referida reforma constitucional, la ventanilla correcta corresponde al Congreso. Las negociaciones en la Segob son políticas y se ofrecieron ahí porque la disidencia magisterial es eso, un movimiento político. No confundirse.

III. Derroche. En México algunos organismos autónomos parecen no comprender la urgencia del ahorro interno. Uno de ellos ha sido el Instituto Nacional Electoral donde se gasta y pierde mucho dinero para asociaciones y partidos que nada aportan a la fragmentada estructura democrática del país. Y es que el INE ha boletinado las bases para la licitación de su nueva sede ejecutiva con una millonaria inversión que en poco o nada ayudará a generar lo que nos falta: credibilidad electoral y política. Lorenzo Córdova, presidente de la institución, puede ofrecer los argumentos que quiera, pero construir en este momento de alta volatilidad, de recortes presupuestales y de argumentos demagogos, lo único que siembra son nuevos argumentos para vapulear la crisis del régimen partidista nacional. Ni hablar.