AIFA: CRÓNICA DE UN VIAJE 100% CHAIRO Y UN AEROPUERTO ORGULLO DEL PUEBLO


En esto de la lucha por un país mejor, ha habido días de derrota, de la esperanza fracturada y del llanto triste. Ha habido días en que uno se ha dicho, quizás sin decirlo en voz alta: “esto se acabó, esto ya no va: esto está perdido”. Días como ése en que le pusieron la banda presidencial a Felipe Calderón e inició la tragedia de país que hoy seguimos padeciendo. Días como cuando anunciaron que Enrique Peña Nieto “había ganado” las elecciones presidenciales.


Hemos sufrido. Nos han golpeado. Nos han vapuleado. Nos han dicho que nuestro futuro siempre sería el fracaso.


Pero aguantamos.


Y en esto de la lucha por un país mejor, también hemos tenido días de potente alegría. De sonrisas. De “es uno honor estar con Obrador”, de “presidente / presidente / presidente”. Días en que nos dimos cuenta de que las esperanzas nuestras son tan fuertes que no se fracturan, y cuando por algo se rompen, se curan rápido.


Hoy fue un día de esos: día de sonrisas que no se acaban porque no es posible curarnos de la alegría que estamos sintiendo, que estamos viviendo.


Un viaje 100 % chairo o yo estuve en el primer vuelo comercial que llegó al AIFA.

Llegué con dos horas de anticipación. Quería mirar cómo iba a ser el primer vuelo comercial que aterrizaría en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Quería estar en él. Lo primero que vi cuando arribé a la puerta D37 del Aeropuerto de Guadalajara fue “México S. Lucía”.


No voy a mentir: sentí muy lindo.


El AIFA no sólo es un aeropuerto moderno que viene a aligerar el tráfico que tiene el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), sino que resume en sí lo que es la Cuarta Transformación y eso que podríamos llamar el modelo lopezobradorista. Una obra útil, construida sin deuda pública, con ahorros, con eficacia, sin corrupción, y en los tiempos señalados.


Y no sólo significa eso: también el AIFA es la derrota de la oposición. Una oposición que le apostó a un aeropuerto inmensamente caro, destinado a ser una pérdida constante de recursos por los altos costos en la lucha contra el hundimiento de las pistas.


Sí, el AIFA es la victoria del lopezobradorismo y la derrota no sólo del neoliberalismo a la mexicana, sino de la élite política del PRIAN que estaban haciendo un negocio poco ético con el aeropuerto de Texcoco.

Cada uno de los que ingresó en el avión con destino a Santa Lucía o era periodista o era chairo. O ambas. Adentro, pura alegría. Venía el señor con sombrero que decía que AMLO es lo mejor que le pudo haber pasado a México. Venía la chica con su esposo y su mamá y su hermana que llevaban todos camisas con una frase muy linda de Alberto Fernández, el presidente de Argentina, sobre AMLO. Venía el señor con sombrero que, durante todo el trayecto, no soltó el más reciente libro de AMLO. Venía el migrante de Fresno que decía que él había volado a Guadalajara nada más para volar al AIFA y “darle un abrazo a mi cabecita de algodón”.


Un vuelo 100% chairo. Un viaje donde, de repente, la gente gritaba “Es un honor estar con Obrador” o “presidente, presidente, presidente” o “sí se pudo, sí se pudo, sí se pudo”.


En el vuelo, incluso, estuvo el presidente de Morena, Mario Delgado, que en un momento se levantó de su asiento y entonó una porra a AMLO. Alguien le dijo que era el “manager del equipo”.

Resumiendo: éramos chairiza rumbo al AIFA. Alguien, casi al final del avión, gritó antes de despegar: “Que viva AMLO, que viva México y que viva la 4T”.