Creando un lugar de trabajo híbrido


Debido al COVID-19, la mayor parte del mundo se embarcó de repente en un experimento de trabajo a distancia. A medida que el coronavirus retrocede, ¿cuál debería ser el lugar de trabajo del futuro?


Cómo sacar lo mejor de la plantilla ha sido la pregunta favorita de los gurús de la gestión durante décadas. ¿Plano abierto? ¿Cubículos? ¿Despacho en caliente? ¿Qué tal la gestión a pie? La pandemia del COVID-19 interrumpió brutalmente este debate.

De repente, en todo el mundo se prohibió el trabajo en la oficina, excepto en ciertos trabajos en los que la oficina era esencial. El trabajo a distancia, que durante mucho tiempo estuvo en el centro de los debates sobre el “futuro del trabajo”, se convirtió en la nueva realidad, y la gestión a pie quedó totalmente descartada.

Casi dos años después de este cambio forzado, los resultados del experimento del trabajo a distancia a gran escala están empezando a salir a la luz. Desafían las ortodoxias del pasado y plantean nuevas preguntas.


La producción en casa


La disminución de la productividad, que tanto preocupaba a quienes se resistían a cualquier transición al trabajo a distancia, no se ha materializado. Al contrario, las primeras encuestas sugieren que los trabajadores se sienten más productivos trabajando desde casa. Es evidente que algunas partes de nuestro trabajo diario pueden hacerse tan bien a distancia como en la oficina, y muchos trabajadores están encantados de no tener que pasar horas de viaje, a menudo costoso, de casa a la oficina. Les resulta más fácil compaginar su vida familiar y laboral. Ven más a su familia. El cuidado de los niños y las actividades familiares pueden realizarse con menos dificultad.