Gobierno de Puebla impulsa la revolución del campo: Armenta
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El gobernador Alejandro Armenta compartió algunas de sus experiencias como trabajador del campo durante su juventud y afirmó que esas vivencias le permitieron conocer las dificultades de las familias productoras y comprender la importancia de respaldar las actividades agrícolas.
Durante la entrega de apoyos para el campo poblano, realizada en la explanada del estadio Cuauhtémoc, el mandatario recordó que mientras estudiaba la preparatoria se trasladaba en bicicleta desde Acatzingo hasta San Cristóbal Hidalgo, en Tepeaca, para trabajar en tierras de un amigo y aprender las labores agrícolas.
Armenta relató que fue Javier Sánchez, un compañero de entrenamiento de karate y productor agrícola, quien lo invitó a trabajar en sus terrenos y le enseñó las tareas del campo. Recordó que esa experiencia le permitió conocer el esfuerzo físico que implica cultivar y cosechar.
“Él me enseñó a trabajar el campo en el surco. Mi abuelita Cholita me decía: ‘Para saber mandar, hay que saber hacer’”, expresó.
El gobernador también habló de su infancia en Acatzingo y de las tareas que realizaba en el hogar de su abuela, quien elaboraba dulces de pepita y coco.
Explicó que, aunque en un principio no acostumbraba comer algunos productos agrícolas, como calabacitas y nopales, terminó incorporándolos a su alimentación después de las jornadas de trabajo en el campo.
“Después de la jornada, un taco con sal sabe a hamburguesa”, comentó al recordar cómo el trabajo agrícola modificó también sus hábitos y su relación con los alimentos.
Armenta sostuvo que esas experiencias le permitieron entender que el trabajo de los productores no termina con la siembra, pues también enfrentan riesgos relacionados con el temporal, la disponibilidad de agua, los costos de los insumos y los precios de venta.
Señaló que, incluso después de realizar una buena siembra y obtener una cosecha, los agricultores pueden encontrarse con precios de mercado que no les permiten recuperar los gastos o cubrir el costo de levantar sus productos.
El mandatario afirmó que esa realidad es una de las razones por las que su administración busca fortalecer la maquinaria agrícola y promover la transformación de los productos para que los campesinos no dependan exclusivamente de la venta en fresco.
Como ejemplo, mencionó el caso de los productores de jitomate de Aquixtla, donde, según dijo, el kilogramo llegó a comercializarse en cuatro pesos. Frente a ese escenario, anunció la instalación de un centro de innovación y transformación para aprovechar la producción y generar derivados.
El gobernador también defendió la distribución de maquinaria entre pequeños productores y ejidatarios, al señalar que anteriormente algunos equipos se entregaban a personas que después los rentaban a los campesinos o condicionaban su uso.
“Antes, cuando daban tractores, se los daban al cacique del pueblo y el cacique se los rentaba al pueblo. ¿Quién ganaba? El cacique. ¿Quién perdía? El pueblo”, sostuvo.
En contraste, afirmó que los equipos adquiridos por el gobierno estatal deben beneficiar directamente a quienes trabajan la tierra y no convertirse en instrumentos para favorecer a intermediarios.
Durante su mensaje, Armenta insistió en que el campo debe dejar de ser visto como una actividad secundaria y planteó que los productores puedan convertirse en empresarios mediante el desarrollo de pequeñas unidades de negocio y la transformación de sus cosechas.
“Queremos que el campesino en Puebla pase de ser campesino a empresario del campo en su microempresa”, señaló.
El mandatario cerró su intervención al reiterar que su vínculo con el campo proviene de las experiencias personales que tuvo durante su juventud y que, afirmó, esas vivencias orientan su compromiso de ampliar los apoyos a las comunidades rurales.
“Yo amo al campo. Para mí, el campo es una escuela y he aprendido mucho de él”, expresó.











































































































