Corrupción familiar en el Ayuntamiento de Chignahuapan
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En el municipio de Chignahuapan, la administración encabezada por el alcalde Juan Rivera Trejo, enfrenta crecientes cuestionamientos por actos de nepotismo y conflicto de interés que involucran directamente a sus hermanos Juan, Eduardo e Isaí Rivera Trejo, quienes, desde distintas posiciones, habrían construido lo que en el ámbito político local se señala como un “negocio redondo” para generar riqueza.
De acuerdo con la información que ha trascendido, Juan Rivera Trejo, en su calidad de presidente municipal, colocó a su hermano Eduardo Rivera Trejo en un área clave de la administración pública: la oficina de Contratos, Adquisiciones, Servicios y Obra Pública.
Con esta posición estratégica, Eduardo Rivera tendría control y acceso privilegiado a los procesos de asignación de obras y servicios, lo que facilitaría decisiones alineadas a intereses económicos familiares.
El caso que más ha llamado la atención es la remodelación del edificio de la Presidencia Municipal, obra para la cual fue contratada la empresa RIVA Acabados Residenciales, de la que forma parte Isaí Rivera Trejo, otro de los hermanos del alcalde.
La contratación de esta empresa ha despertado sospechas por un posible conflicto de interés, al presumirse que recibió un pago considerable por los trabajos realizados, sin que hasta ahora se haya transparentado el proceso de adjudicación ni los montos exactos del contrato.
Este escenario contradice abiertamente el discurso de austeridad, combate a la corrupción y separación entre el poder político y los intereses privados que Morena, partido que siglo a Juan Rivera Trejo, ha enarbolado como parte central de la llamada Cuarta Transformación.
En ese contexto, esta misma semana la dirigencia del partido advirtió a sus presidentes municipales que no se solaparían actos que pusieran en duda la integridad del proyecto político, por lo que se espera una postura clara ante el actuar de Juan Rivera Trejo.
A estos señalamientos se suma un episodio que ha generado malestar social. A finales de diciembre de 2025, el alcalde habría adquirido un vehículo de lujo, un Tesla Cybertruck, en un momento en el que su administración argumentaba una supuesta crisis financiera que le impedía cumplir con obligaciones laborales básicas, como el pago oportuno de aguinaldos a los trabajadores del Ayuntamiento.












































































































