México rechaza considerar crisis de Nicaragua una amenaza regional ante la OEA
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El gobierno de México advirtió este miércoles que catalogar la crisis política de Nicaragua como una amenaza a la seguridad regional “no necesariamente contribuye a resolverla” y puede, por el contrario, “profundizar el aislamiento” del país centroamericano, señaló el representante mexicano ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Alejandro Encinas.
Al fijar la postura de México ante el Consejo Permanente de la OEA —que votó esta mañana y aprobó una resolución impulsada por Estados Unidos para convocar a una reunión de cancilleres que discuta acciones frente al plan del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo de abolir las elecciones en Nicaragua—, Encinas afirmó que el gobierno mexicano está dispuesto a “participar constructivamente” en los esfuerzos por atender la crisis política y de derechos humanos en la nación centroamericana.
Sin embargo, rechazó respaldar la propuesta estadunidense, al considerar que carece de claridad sobre las acciones que buscaría emprender. Por ello, México votó en abstención.
Encinas explicó que México “ha seguido la evolución de la situación política y de los derechos humanos en Nicaragua” y reiteró el “compromiso permanente” del gobierno mexicano “con la promoción, protección y respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales”.
México defiende solución pacífica y no intervención
El diplomático recordó que la Constitución establece los principios que rigen la política exterior del país: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias y el respeto irrestricto a los derechos humanos.
Con base en ese marco, dijo, México consideró que la situación interna de Nicaragua “no constituye una amenaza a la paz o a la seguridad hemisférica”.
Encinas advirtió que caracterizar la crisis nicaragüense como un riesgo para la seguridad regional “podría abrir espacios para plantear acciones que excedan las facultades” de la OEA, al tratarse de asuntos internos de un Estado que ya no forma parte del organismo.
Añadió que ese enfoque podría resultar incompatible con los principios de soberanía, autodeterminación, no intervención y solución pacífica de controversias contenidos en la Carta de la OEA, la Carta de las Naciones Unidas y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Se cuestiona convocatoria de cancilleres impulsada por Estados Unidos
Encinas subrayó que México no comparte que se convoque a una reunión de consulta de cancilleres sobre Nicaragua “sin tener claridad sobre cuáles podrían ser las acciones apropiadas” ni sin un proceso previo de consultas y análisis.
Ese camino, sostuvo, podría alejar el proceso de la búsqueda de salidas pacíficas y diplomáticas y orientarlo hacia un enfoque de seguridad sobre una situación que calificó como “esencialmente política y de derechos humanos”.
El representante recordó la vigencia de los instrumentos internacionales de los que Nicaragua forma parte, en particular la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que consagra el derecho de toda persona a participar en elecciones “auténticas, periódicas y mediante sufragio universal, libre y secreto”.
Encinas citó también a la presidenta Claudia Sheinbaum, de quien dijo que ha sido clara al señalar que el gobierno de México “siempre” está de acuerdo con la democracia.
Encinas ofrece colaboración para impulsar el diálogo
El diplomático reiteró la disposición de México a colaborar en todo proceso que facilite el diálogo, promueva la cooperación internacional para el desarrollo y fortalezca la protección de los derechos humanos en Nicaragua, “bajo la premisa de que la paz y la democracia se consolidan mediante el respeto a la voluntad popular, la soberanía y el entendimiento entre las naciones”.










































































































