Washington "está en un viraje estratégico mayor": Ebrard
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México debe “prever cualquier escenario” en la revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, que debe concluir a mediados de este año. La afirmación es de Marcelo Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía (SE), justo cuando se cumple un año del segundo mandato del presidente Donald Trump.
En estos 12 meses, los aranceles –un impuesto al comercio– han sido esgrimidos por el ocupante de la Casa Blanca para ejercer presión sobre un abanico amplio de países.
Sobre este proceso, que ha vivido desde la primera línea como titular de la SE, el secretario Ebrard; Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor, en el que se reorganiza a partir de “un nacionalismo económico conservador”.
El objetivo de México, relata, es “mantener las oportunidades económicas y procurar que no se cierre la red que se ha construido de apertura e inversión con muchos países”.
Revela que, hasta ahora, Estados Unidos no ha puesto sobre la mesa de negociación comercial el petróleo mexicano. “El momento más tenso de estos 12 meses fue el inicio de conversaciones, hace un año, cuando hablé por primera vez con mi homólogo (el secretario de comercio Howard Lutnick). Ellos habían dicho, por escrito: ‘Ustedes son un gobierno narco’. Yo le plantee: ‘Si tú piensas eso, para qué estamos negociando’”.
Ebrard destaca que, pese a un inicio con pronóstico negativo, el saldo, un año después, es más positivo de lo esperado. Alrededor de 85 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos no tienen arancel y está en curso una revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que avanza con menos fricciones de las anticipadas.
Ebrard enfatiza el contexto global. Destaca que Estados Unidos “está en un viraje estratégico mayor”, marcado por un nacionalismo económico conservador que repliega su presencia en regiones lejanas y da prioridad al continente americano. Este giro, dice, ya se insinuaba en la era del presidente Joe Biden (2021-2025) con la Ley de Reducción de la Inflación, que consistía en llevar de regreso las plantas de vehículos y dar diversos estímulos para inversiones, lo que implica un nuevo orden comercial y geopolítico.
“Hubo un proceso que se inició en la primera elección de Trump y que ahora adquiere otra velocidad. Con independencia de las políticas específicas y los estilos, Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor. [...] Esta transición que se inició significa un nuevo orden comercial y geopolítico. Comercial, porque se realiza con base en un nacionalismo económico que ya no habíamos visto hace mucho tiempo, y el de Estados Unidos, tiende a ser conservador. Entonces, ese viraje implica un nuevo orden comercial e implica un cambio geopolítico que trae una especie de repliegue en EU”, plantea.
En este nuevo orden, enfatiza, el objetivo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es mantener todas las oportunidades económicas de México, proteger el tratado con Estados Unidos y Canadá y “procurar que no tengamos que cerrar toda la red que se ha construido en cuanto a apertura e inversión con muchos países”.
En este sentido, el secretario recuerda que la actual administración estadunidense arrancó con una perspectiva muy negativa para México: “entre las primeras declaraciones del presidente Trump estuvo el anuncio de 25 por ciento de arancel para todo, lo que significaba desmantelar el tratado de libre comercio”. Sin embargo, acota, gracias a la relación construida por la presidenta Sheinbaum, prácticamente vía telefónica, con Trump, el escenario hoy es más positivo del esperado.
Al cumplirse un año de la segunda presidencia de Donald Trump, el saldo comercial es más positivo de lo esperado para México, señala Marcelo Ebrard Casuabón, titular de la Secretaría de Economía. Foto Luis Castillo
“Hoy, más menos 85 por ciento (de las exportaciones a EU) no están afectadas por aranceles y en el resto, que principalmente es la industria automotriz, que es la que más nos preocupa, hay un sistema de descuento, que desde luego no es ideal y aún falta alinearlo”. Redondea: “el cierre del primer año resultó mucho más positivo de lo que pensábamos hace un año”.
–Dada la profunda relación con Estados Unidos, ¿Cómo se inserta México en este nuevo orden que describe?
–El primer reto ante una ola de nacionalismo económico tan fuerte es que sobreviva la esencia del tratado de libre comercio, que es la integración de los dos países.
En este sentido, Ebrard destaca dos fortalezas: la integración y el tamaño del intercambio: “Somos el cliente número uno de Estados Unidos, nadie le compra más energía, principalmente gas, pero no sólo eso; también gasolinas. Nadie le compra más productos agrícolas o agropecuarios”, y en segundo lugar, añade, la manufactura avanzada mexicana está “muy bien posicionada” en sectores que requieren entrenamiento y productividad difíciles de replicar rápidamente en aquel país.
El segundo reto, agregó, es aumentar el contenido nacional ante la presión de dejar de importar productos de Asia, no sólo de China, por el alto déficit comercial que tiene México frente a esos países. No obstante, si no se produce más, será cada vez más difícil elaborar aquí los productos que se exportan a Estados Unidos.
“Son dos fenómenos en sentido inverso, uno político y el otro económico. El sentido económico te llevaría a importar de donde se produzca, siempre y cuando tenga la calidad, y el político te lleva en otro sentido, es decir, ¿dónde lo haces? Son dos problemas diferentes. Entonces nosotros tenemos que sortear esa contradicción con más contenido nacional, sí o sí.”
Revisión del T-MEC
El camino a la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no ha sido terso, y uno de los momentos más tensos, recuerda Ebrard Casaubón, fue el primer contacto, por videollamada, con su par estadunidense, pues el gobierno estadunidense había declarado, en una comunicación oficial por escrito “ustedes (el de México) son un gobierno narco”.
Cuenta el titular de Economía: “Le dije, en primer lugar: ‘si tú piensas eso, para qué estamos hablando. No tiene caso. Segundo, tú has vivido en el sector financiero en Nueva York, en los Hamptons –una exclusiva zona costera en el oriente de Long Island, Nueva York– y qué bueno, muy legítimo. Yo era canciller de México y yo firmé las órdenes de extradición seis años, incluyendo personajes muy riesgosos. ¿Tú que riesgo has tenido, como para que te dé autoridad para decirme lo que estás diciendo’. Ese fue el arranque. Imagínense”.
Lejos de terminar ahí la llamada, cuenta Ebrard, ese fue el arranque de lo que ahora es una buena relación: “Ahorita nos llevamos muy bien, pero si yo no hubiera dicho nada en esa primera llamada, ya te imaginas cómo nos tratarían ahorita. Le dije: ‘no estoy dispuesto a hablar contigo sobre esa base, háblame otro día’. Hay que saber decir las cosas cuando las tienes que decir, no todo es evitar el conflicto”.














































































































